martes, 5 de abril de 2011
5 PRIMICIAS - Podcast de estrenos -
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jueves, 7 de mayo de 2009
Riders on The Storm: The Doors dijeron adiós a Bogotá
Bonita noche fue la de ayer. Una bella experiencia para quienes se declaren fanáticos de The Doors y también para quienes no, gracias a esa cualidad conciliadora y vivificante que hay en el lenguaje universal de la buena música. Han completado Ray Manzarek y Robbie Krieger más de cuatro décadas llevando sus viejas canciones por todo el planeta y siguen siendo tan aclamados como en sus días más gloriosos en pleno verano del amor. Estos californianos de leyenda, discípulos del postulado filosófico de autores como Alan Watson o Aldous Huxley, y que hoy aseguran haber vivido y superado todas las experiencias lisérgicas para convertirse en seres libres y tranquilos, difusores de la pasión y del concepto de la no violencia, pueden todavía asombrar a muchos con una música que hoy suena más actual que nunca gracias al aporte del vocalista Brett Scallions, del bajistaPhil Chen y del baterista Ty Dennis.
El de Downtown Majestic es un recinto que se ha ganado nuestro afecto; ya hemos visto ahí a otros artistas fenomenales como Toto o Ratt, y con el show de los “Jinetes de la Tormenta”, que además sirvió como lugar de encuentro para viejos amigos, pudimos gozar al máximo de una velada que transcurrió como deberían los demás conciertos en nuestro país, sin hechos violentos qué relatar, en medio de un clima de tranquilidad y alborozo total, y con un óptimo sonido. Antes de ver a Manzarek y Krieger, disfrutamos asimismo de una reunión de rockeros veteranos nacionales, y hay que reconocer que sonaron genial. Músicos de gran trayectoria en la escena local que interpretaron viejos clásicos del blues eléctrico y del soul tradicional, evocando a Hendrix, a Cream o al legendario Wilson Pickett con una excelente versión de “In The Midnight Hour”. Felicitaciones a los paisanos. Muy merecidos todos los aplausos.
Con el prefacio sobrecogedor del “Carmina Burana” aparecieron finalmente los sobrevivientes de The Doors, pasadas las 10:30 P.M. Lo que íbamos a oir anoche era un repertorio muy semejante al de la gira que Manzarek y Krieger hicieran en 2003 junto al vocalista de The Cult, Ian Astbury, bajo la denominación de “The Doors of 21st Century: L.A. Woman Live” (han cambiado su nombre ya dos veces para evitar enfrentamientos judiciales con el baterista John Densmore e irse de gira tranquilos), aunque con ciertos cambios en el set list. El recital comenzó con “Love Two Times”. Más adelante vendrían clásicos de siempre como “Break On Through (to the other side)”, “People Are Strange”, “Whiskey Bar”, “L.A. Woman”, “Waiting For The Sun”, “Roadhouse Blues” y una curiosidad: luego del solo de guitarra española de Robbie Krieger recuperan aquella vieja frivolidad titulada “No me moleste, Mosquito”, sólo para divertir a la audiencia capitalina en su mismo idioma. Lo más interesante del trabajo de Robbie Krieger son sus estupendas ideas de finger tapping que siempre combina bien con esos fraseos de blues arrancados a dedo limpio de su Gibson SG. Manzarek hoy cuenta ya con setenta años pero todavía se deja el alma en su teclado, a veces con sonido de piano, otras veces con estilo Hammond clásico, y aún se anima a encaramarse sobre él para tocar con los pies y traernos a la memoria a otros ilustres como Jerry Lee Lewiso Keith Emerson.
Hacía la medianoche se despidieron con una versión extensa de “Light My Fire”, donde un hábil Ty Dennis demostró en la batería toda su pericia en los diferentes colores estílisticos que conoce. Éstos insignes portavoces de la era del Flower Power también se hicieron famosos en el arte de la comunión con el público, y es por eso que su concierto en Bogotá tuvo ese cálido toque de la cercanía, de la interacción constante; no salieron únicamente a dar un concierto, simplemente se fueron de juerga con más de mil amigos íntimos. Han dicho que se trata de su última gira, la de despedida, pero decir adiós es siempre penoso, así que amanecerá y veremos. No ha concluido el año su primera mitad y con el de anoche ya hemos asistido a más de cuatro conciertos memorables. Agradecimientos especiales a todos los impulsores de éste memorable suceso.
Tommy Bolin, un ilustre maldito
Tommy Bolin nace un 1 de agosto de 1951 en Sioux City, Iowa. Desde su infancia tuvo adiestramiento musical, intentando con la batería y el piano, hasta decidirse finalmente por la guitarra. Contando sólo con 24 años llega a las filas de Deep Purple después de haber trabajado como sustituto de Joe Walsh en James Gang. Come Taste The Band fue bien recibido por un mínimo sector de seguidores del grupo, pero ese disco nunca sería, por razones obvias, un fragmento esencial en su discografía. Bolin tuvo tanta libertad en la creación del álbum que buena parte de las canciones son de su autoría, confeccionando con su guitarra una nueva e insólita versión funky-soul de Deep Purple, para deleite de algunos y desconcierto de muchos más. “Lady Luck” y “This Time Around” son algunas de las canciones memorables de ese estupendo disco.
Los esfuerzos en solitario de Bolin tendrían una discreta repercusión económica. De su escasa obra en solitario destaca su álbum Teaser, donde se amalgaman el rock tradicional y todos los colores estilísticos fundamentales de la música negra, inaugurando así una saga magistral de registros de jazz-rock-fusión que continuaría un año después con el indispensable Wired de Jeff Beck. Para esta muscular grabación, Bolin hizo equipo con ilustres instrumentistas, entre ellos Jan Hammer, Narada Michael Walden y el mismísimoPhil Collins, y deja para la eternidad un disco ecléctico y versátil, de muchos pasajes memorables, como la emocionante “People, People”, que incluye grandiosos arreglos de saxofón a cargo de David Sanborn, “The Grind”, el instrumental “Homeward Strut”, o “Marching Powder”. Su álbum de 1976, Private Eyes, mucho más pasional, mucho más intimista, sería su obra póstuma, alcanzando la posición # 98 en los charts de Billboard. Sería esa fijación suya por el soul la que le ejercitara esa vena especial para la composición de canciones conmovedoras, como “Dreamer”, o “Hello, Again”. El 6 de diciembre, un día después de haber actuado como telonero durante una presentación de Jeff Beck, le encuentran muerto en Miami, como consecuencia de una letal mezcla de alcohol y drogas. Paradójicamente, una canción suya incluída en ese último disco titulada “Poast Toastee”, advertía sobre los peligros del consumo de estupefacientes:
And my gun is cocked and loaded,
I hope I get me some sleep tonight.
Well I don’t know what went wrong,
It seems like nuthin’ is right.
Well I don’t know what went wrong,
I hope I get me some sleep tonight.
No deja de ser triste que poco antes de su apresurada desaparición, Bolin se encontrara aún en la plenitud de su forma y de su expresividad artística. Tuvo la posibilidad de convertirse en una de las grandes glorias de la guitarra, pero nunca logró formar un conjunto célebre para que el mundo diera cuenta de su gran habilidad; a menudo se le recuerda por haber sido relevo de otros célebres guitarristas en grupos reconocidos. Bolin, quien se estrenara musicalmente con el proyecto Zephyr, también había tocado junto al baterista Billy Cobham, y con James Gang grabaría los estimables discos Bang y Miami, hoy piezas de colección para los aficionados de la guitarra. A posteriori se publicarían otros compilados de rarezas y material inédito, y con el paso de las décadas se le reconocería su descomunal talento. Hasta la casa de instrumentos Dean presentó hace poco una guitarra eléctrica conmemorativa con su imagen. El nuevo libroTouched By Magic: The Tommy Bolin Story, de la autoría de Greg Prato, promete ser uno de los libros biográficos más excitantes y reveladores de 2009, pues cuenta con más de cincuenta entrevistas exclusivas concedidas por otros importantes protagonistas de la escena del rock ‘n’ roll de los setentas.